Cerraduras biométricas. ¿Qué debemos saber?

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Cuando tenemos un acceso a nuestra casa, siempre tenemos que tomar en consideración que la puerta del frente es el más importante. No solamente la puerta compone este sistema, sino que una parte muy importante de este es la cerradura.

Existen muchos tipos de cerradura, aunque estas pueden dividirse entre las mecánicas y las electrónicas. Entre las electrónicas tenemos las cerraduras biométricas, las cuales presentan un método de apertura distinto a las demás ya que estas se hacen con una huella digital.

De acuerdo con su seguridad, primero estas han sido usadas en edificios de gobierno o de instituciones públicas, pero, debido a que su costo se ha visto reducido, y que se conocen más de sus ventajas, entonces se han empezado a usar en el día a día en viviendas y empresas, teniendo en cuenta que cada día que pasa se van perfeccionando más y más.

Cuando hablamos de cerraduras biométricas decimos que el dedo es la llave. Es decir, con simplemente colocar el dedo encima de la cerradura, esta se puede desbloquear, por lo que no requiere de una llave física, sino que nosotros somos la propia llave. No tenemos que estar en la necesidad de recordar códigos complejos cuando tenemos la llave encima.

Este tipo de cerraduras están programadas para que reconozcan a una persona mediante su huella por un corto periodo de tiempo. Todo dependerá del modelo y del fabricante, ya que estos cuentan con diferentes tiempos de reconocimiento. Asimismo, también está en el modelo, la cantidad de huellas que puedan ser ingresadas en el sistema para su desbloqueo.

Mientras más huellas podamos almacenar, mejor nos servirá en una empresa o lugar donde existe mucho flujo de personas, en cambio, si queremos una par nuestra casa, una con poco almacenamiento es suficiente.

Una ventaja que tienen estas es que pueden ser abiertas sin tener la necesidad de usar un gran esfuerzo, así que los niños las pueden usar fácilmente. También, son recomendadas para personas que tengan problemas de la visión o sufran de temblores, como por ejemplo, personas mayores.

Otro aspecto positivo, es que su instalación es muy sencilla y que no requiere de la necesidad de una gran instalación, así que nos podemos ahorrar la llamada al cerrajero (aunque todo dependerá si queremos que quede en perfectas condiciones). Estas se han vuelto más comunes en comercios, oficinas, viviendas y en hoteles como acceso.

Por medio de la tecnología, estas han logrado reemplazar a sus versiones anteriores, las cuales necesitaban un código para poder ser abiertas, teniendo en cuenta que los códigos pueden ser robados mucho más fácil que una huella dactilar. Mientras que no se tenga esta, no se podrá tener acceso a la casa, así evitando que los ladrones entren y puedan cometer sus fechorías.

A pesar de que utilicen componentes electrónicos como baterías, estas avisarán con antelación al dueño cuando estas tienen que ser reemplazadas para no perder la protección.

Al final estas cuentan con miles de ventajas que las hacen una muy buena opción a la hora de nosotros instalar o tener más seguridad en nuestras casas.